Jardín Sanchez Fontecilla

El jardín de esta iglesia, abierto a la calle y pensado para ser recorrido por muchas personas, era un espacio sin estructura, que no invitaba a pasar ni lograba destacar la arquitectura del edificio.

A través de un diseño cuidado y una plantación en capas, se buscó dar orden, ritmo y naturalidad, incorporando especies de bajo consumo hídrico y fácil mantención.

El resultado es un jardín que se vive, resiste el uso cotidiano y se integra de forma armónica al lugar.

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